Llega el otoño y la vitamina D vuelve a estar en boca de todos. No es casualidad: es una vitamina diferente a las demás, porque su principal fuente no está en el plato, sino en el sol.

¿De dónde viene la vitamina D?

La mayor parte de la vitamina D se produce en la piel cuando recibe radiación ultravioleta B. En los meses de invierno, con días más cortos, el sol más bajo y más tiempo bajo techo, esa producción tiende a ser menor, incluso en un país con tanto sol como Portugal.

La ropa, el protector solar, la edad y el tono de piel también influyen en cuánta podemos producir. Por eso no hay una regla única que sirva para todo el mundo.

También cuenta el estilo de vida. Quien trabaja en una oficina, se desplaza en coche y pasa el fin de semana en espacios interiores puede tomar muy poco sol directo, incluso en días bonitos. Por otro lado, la exposición solar debe hacerse con sentido común: nada de prescindir del protector en las horas de más calor solo por la vitamina D.

¿Y en la alimentación?

Hay pocos alimentos naturalmente ricos en vitamina D, pero algunos son viejos conocidos de la cocina portuguesa (y de la española):

  • Pescados azules como la sardina, la caballa, el salmón y el jurel.

  • Yema de huevo.

  • Alimentos enriquecidos, como algunas bebidas vegetales, cereales o yogures: compruébalo en la etiqueta.

  • Setas expuestas a luz UV, en cantidades más modestas.

Una idea sencilla para el invierno: sardinas o caballa en lata sobre pan, una o dos veces por semana, y huevos en el desayuno o en la cena. No lo resuelve todo, pero ayuda a variar las fuentes.

En invierno, la vitamina del sol pide un poco más de atención.

¿Para qué sirve?

La vitamina D tiene varias funciones reconocidas en el organismo:

La vitamina D contribuye al mantenimiento de los huesos y los dientes en condiciones normales.

La vitamina D contribuye al mantenimiento del funcionamiento normal de los músculos.

La vitamina D contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario.

Más no es mejor

Como es una vitamina liposoluble, la vitamina D se acumula en el organismo. Respeta siempre la toma diaria recomendada en la etiqueta y suma todas las fuentes: si ya tomas un multivitamínico, comprueba cuánta contiene antes de añadir otro complemento.

Si tienes dudas sobre tus niveles, solo un análisis te lo puede decir: habla con tu médico o farmacéutico.

Cómo encajarla en la rutina

Como es liposoluble, tiene sentido tomar la vitamina D con una comida que tenga algo de grasa, como un desayuno con huevos o un almuerzo aliñado con aceite de oliva. Elige un momento fijo y mantenlo durante los meses más oscuros del año.

En resumen

  • La piel produce vitamina D con el sol; en invierno, esa producción tiende a bajar.

  • Los pescados azules, los huevos y los alimentos enriquecidos ayudan en la alimentación.

  • Respeta la dosis de la etiqueta y suma todas las fuentes.

  • Solo un análisis te dice cómo están tus niveles.

Este artículo es informativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario.